Aceite de coco y SOP

Cuando explicábamos qué comer cuando se lleva un estilo de vida paleo, mencionábamos las grasas como un pilar importante. Y es que las grasas tienen un papel fundamental en nuestro organismo, concretamente las saturadas como el aceite de coco del que vamos a hablar en esta ocasión.

La verdad sobre las grasas saturadas

En los últimos años nos han estado diciendo insistentemente que las grasas saturadas son malas para la salud  y producen una serie de consecuencias negativas como: colesterol elevado, obesidad, enfermedad coronaria, y Alzheimer. Sin embargo los resultados observados también en los mismos años han sido curiosamente al revés, estás enfermedades se han estado disparando en comparación con sociedades que utilizan las grasas saturadas como elemento esencial en su dieta.

En múltiples estudios sobre poblaciones de las islas del Pacífico, cuya ingesta de calorías corresponde entre un 30% y un 60% al aceite de coco, muestran tasas prácticamente inexistentes de enfermedad cardiovascular. Curioso, ¿no?

Y es que no todas las grasas saturadas son iguales, existen las naturales y las manipuladas por el hombre mediante un proceso llamado hidrogenación, es decir, convierten aceites vegetales y de semillas añadiendo átomos de hidrógeno, dando lugar a aceites espesos. Son las conocidas grasas trans, sí, esas que llevan promocionando durante tanto tiempo. Por suerte ya es sabido el efecto nocivo de este tipo de grasas pero ha generado confusión, generalizándose y confundiéndose con todas las grasas saturadas, naturales incluidas.

El aceite de coco

De entrada, el coco ha sido un elemento básico durante miles de años. En 1981 (1), investigadores estudiaron poblaciones de la Polinesia donde la principal fuente calórica era el coco y de los resultados obtuvieron que todos ellos mostraban una fantástica salud cardiovascular y no existen evidencias que demuestren lo contrario.

Un estudio llevado a cabo en la India en 1998 (2) mostró que cuando los indios abandonaron las grasas tradicionales, como el aceite de coco, y comenzaron a usar las grasas poliinsaturadas como vegetales refinados promovidas como “heart-friendly”, debido a su ácido graso poliinsaturado (PUFA) , las tasas de diabetes aumentaron de forma alarmante.

En definitiva, el aceite de coco no sólo no representa ningún peligro para tu salud, sino que tiene un montón de beneficios como:

– Promueve la salud de tu corazón

– Es eficaz para perder peso (3)

– Favorece el sistema inmunológico

– Mantiene la piel sana y joven

– Proporciona energía inmediata

– Favorece el buen funcionamiento de la glándula tiroides

El aceite de coco es un ácido graso de cadena media (AGCM), también llamados MCT, concretamente tiene tiene la mayor concentración de AGCM fuera de la leche materna humana. Los ácidos grasos de cadena media, penetran fácilmente las membranas celulares y no requieren enzimas especiales para ser utilizados con eficacia por el cuerpo, se digieren fácilmente, son enviados directamente al hígado, donde se convierten inmediatamente en energía en lugar de ser almacenados como grasa y ayudan a estimular el metabolismo de tu cuerpo, lo cual se traduce en pérdida de peso.

Aceite de coco y SOP

Antes comentábamos que el aceite de coco nos proporciona energía inmediata, aquí podrías pensar ¡igual que los hidratos de carbono simples!, sí, exacto. La diferencia es que el aceite de coco no produce un pico de insulina, así que la única virtud que comparten es el chute energético, siendo de especial interés este dato dada la correlación positiva entre la RI y el SOP.

Se ha demostrado que añadiendo aceite de coco a la dieta de personas con diabetes o pre-diabetes ayuda a estabilizar y controlar el peso, regula los niveles de azúcar en sangre y mejora el control de la secreción de insulina, disminuyendo de forma muy significativa la probabilidad de padecer diabetes tipo 2 en el futuro (4).

Conclusiones

Ten siempre a mano dos cosas en la cocina: aceite de oliva virgen y aceite de coco. Utiliza el aceite de oliva en crudo, una grasa monoinsaturada que funciona de maravilla en ensaladas, aguacates, pescados…  pero no cocines con él a altas temperaturas porque se oxida. Cocina con aceite de coco, porque es lo suficientemente estable como para resistir el daño inducido por el calor y porque promueve la salud del corazón, favorece la pérdida de peso y la función de la tiroides. Y por si fuera poco ¡está muy bueno!


Referencias:

(1) Cholesterol, coconuts, and diet on Polynesian atolls: a natural experiment: the Pukapuka and Tokelau island studies.

(2) Choice of cooking oils–myths and realities. J Indian Med Assoc. 1998 Oct;96(10):304-7.

(3) Effects of dietary coconut oil on the biochemical and anthropometric profiles of women presenting abdominal obesity.

(4) Overfeeding with a diet of medium-chain triglycerides impedes accumulation of body fat, Clinical Nutrition, 28:595.

María R.

Co-Fundadora

Técnico Superior en Dietética en proceso. Blogger sobre SOP y estilo de vida Paleo.

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