Un embarazo al estilo Paleo

Mi historia es similar a la de muchas mujeres en el mundo, tengo SOP y nunca le di importancia hasta que quise tener hijos y no podía. 

Comencé a tener mi menstruación a los 12 años aproximadamente, recuerdo que llegó puntual, unos 2 ó 3 meses y luego desaparecía, volvía y luego se espaciaba unos meses más. Comenzó a ser muy cómodo no tener regla y ser irregular, evitar dolores e incomodidades y como en mi familia la norma era ser irregular, sólo lo dejé pasar. Fue hasta que el SOP comenzó a hacer de las suyas y empecé a tener mucho acné y a no lograr bajar de peso tan fácil con mis dietas de adolescente, que comencé a preocuparme y fui al ginecólogo. Tenia 18 años la primera vez que vi mis ovarios con la clásica imagen de quistes rodeándolos, el ginecólogo no me explicó gran cosa, me dijo que tenía estos pequeños quistes inofensivos y, que sólo los tendríamos revisar cada año o en caso de dolor, para asegurarnos que alguno de ellos no creciera. La solución a mis problemas era tomar pastillas anticonceptivas y ser disciplinada para cuidar mucho mi peso, no tendría ningún problema hasta que quisiera tener hijos, lo cual en ese momento parecía muy lejano. Incluso me dijo:

“Deberías de estar muy contenta, tienes la condición que cualquier joven de tu edad quisiera, no embarazarse hasta decidirlo.”

Comencé a tomar anticonceptivos (Diane) y tener “menstruación”, las tomé en total sólo 3 meses y me sentía totalmente irritable, angustiada, desconcertada, llorando sin motivo, hinchada y comenzaron a salirme moretones en las piernas… hablé con mi médico porque además estaba subiendo de peso comiendo lo mismo y básicamente me dijo que que las pastillas tenían efectos secundarios bajísimos por lo que seguramente era otra cosa. Las seguí tomando porque me quitaron el acné, pero llegué a subir 12 kilos, teniendo por primera vez en mi vida sobrepeso. Dejé las pastillas y ahora si me dije: me volveré a preocupar por este tema cuando quiera tener hijos. 

Empecé a dejar de reglar durante años, en realidad lo raro era que tuviera menstruación, máximo tendría una al año, era increíblemente rápido como subía de eso y cada vez me era más difícil bajarlo. Mi madre fue diagnosticada con diabetes y al día siguiente estábamos con un nutriólogo especializado en la enfermedad; fue la primera vez que escuché como debía restringir la comida dulce, como los zumos eran malos, como comer “saludables ensaladas” no era lo correcto, por solidaridad comencé a hacer exactamente la misma dieta que a ella le indicaron y bajé 12 kilos en tres meses… tenía 25 años y era la primera vez en muchos años, que podía volver a bajar de peso con algo de facilidad… mi mamá no bajó nada y pasaron muchos años más para que cuidara su alimentación. 

Comienza mi búsqueda

Fue hasta el 2014, cuando tenia 32 años y 5 años de casada que decidimos comenzar el tratamiento para embarazarme y acudimos con un especialista en fertilidad. Yo tenía cerca de 20 años de un SOP diagnosticado sin tratar, amenorrea y obesidad. Cuando la doctora escuchó que simplemente no reglaba dijo que lo primero era lograr que ovulara, logrando eso, ya lo demás eran diferentes métodos para lograr la fecundación y nos pidió que tuviéramos paciencia pues había que revertir tantos años… Había que tomar pastillas para menstruar, luego otras para ovular, esperar a ovular y quedar embarazada. Por primera vez alguien me habló de lo importante que era adelgazar, pero lo difícil que era teniendo SOP y me recetaron metformina. Solté las primeras de muchas lágrimas en este camino. 

Me tomé las pastillas, dejé de fumar y comenzar a buscar ese bebé tan deseado. Pero el proceso que no era tan complicado, se comenzó a complicar, las pastillas no me hicieron efecto; lo normal es que tomes progesterona y a los 5 días tengas tu menstruación, en mi caso pasaban los 5 días, 15 días, un mes y no ocurría nada. Al principio lo tomamos con calma, no teníamos mucha prisa, yo tenía 32 años así que sólo era: pues…esperemos. Otra cita, revisión, cambio de dosis y nada. Con el aumento de dosis comenzaron a aparecer las reglas menos espaciadas, (dos o tres meses) y comenzamos con las segundas pastillas: OMIFIN. Hasta el día que conocí las OMIFIN no sabía lo que era tener cambios de humor, lo que era llorar desesperada por una nimiedad, sentir que tu mundo se derrumba o no poder pararte de la cama de la tristeza. Supongo que era la dosis de hormonas por primera vez en mi cuerpo. Yo cometí un gran error: anunciar a mis familiares y amigos que estábamos ya buscando un bebé, asumí que será algo mucho más rápido, así que para este momento, ya llevábamos más de un año con las preguntas clásicas: 

¿Para cuándo los bebés? que ya molestaban, ya empezábamos a sentir que no estábamos tan jóvenes y cada vez era menos agradable ver a más y más gente tener hijos tan fácil.

Comencé tomando 1 dosis muy pequeña de medicina para estimular la ovulación para luego asistir a mi primera cita de seguimiento folicular (aquellas en donde revisan si tus folículos han logrado el tamaño suficiente para arrojar un óvulo maduro)… la revisión fue muy rápida, la ginecóloga me dijo que no había ningún folículo dominante y nos fuimos a su consultorio, me volvió a dar la receta para comenzar de nuevo otro ciclo y me dijo:

Hay que encontrar la dosis correcta que tus óvulos necesitan para estimularse, ten paciencia.

Todavía no sabia la cantidad de veces que repetiría estas citas y que vería los folículos no tener el tamaño suficiente. 

La dosis con la que inicié fue triplicada y con esto mis emociones… ya sólo avisaba a los mas cercanos que venían los días horribles. El tiempo seguía pasando… llevábamos ya año y medio en tratamiento, yo seguía sin fumar y seguíamos buscando la dosis correcta. Cada vez me angustiaba más, veía embarazadas todo el tiempo y me entristecía mucho, la esterilidad cala muy hondo porque comienzas a sentirte “inútil”, “defectuosa”. La gente con sus comentarios de “tendrás nietos en vez de hijos”, “ya échenle ganas”, “los tiempos de Dios son perfectos”, sólo hacen más fuerte tu dolor y tu angustia. Después de año y medio logramos tener un folículo que era más grande que el resto, del cual podía salir un óvulo lo suficientemente maduro para ser fecundando. Pero a pesar de que había un folículo grande, no era del tamaño necesario para poder seguir estimulándolo, así que había que seguir intentando, una vez más. Cada ciclo que pasaba te deja más lastimada, más dolida, yo ya no quería seguir tomando medicina, me alteraba mucho emocionalmente y al parecer no funcionaba. La doctora de nuevo me pidió paciencia y dijo que aumentaríamos sólo un poco más. Comenzamos a pensar en la adopción, aunque para algunas personas era muy poco tiempo de tratamiento (tomando en cuenta que hay quien lleva hasta 8-10 años) yo estaba agotada y no era joven como para esperar tanto. 

Al parecer no había manera de hacer despertar a mis ovarios.  Comenzamos a viajar mucho en un intento por distraernos y disfrutar  -mientras pudiéramos-  porque ya con hijos no podríamos… pero deseábamos no poder y esto no pasaba. Cumplimos dos años de estar activamente en tratamiento cuando decidimos parar y viajar para irnos de aniversario de bodas, el séptimo año, yo tenía ya 34 años. Dos primas anunciaron estar embarazadas… Para la Navidad del 2010 yo estaba ya destrozada, me planteé incluso no ir a a la cena tradicional, con tal de no escuchar un desatinado “échale ganas”. Le dije a mi mamá que no iría a celebrar, pues no podría aguantar un “aliento” de esos; finalmente fuimos y cuando comenzaron los abrazos yo corrí a esconderme y alguien me interceptó, estuve paralizada en cada abrazo, (con una gran familia de 70 personas aproximadamente) hasta que llegó el: “ya échenle ganas prima, ya dele prisa con los bebés” y simplemente todo el llanto que había aguantado durante 2 años salió sin parar, esa noche lloré hasta quedarme dormida abrazada de mi esposo… y decidí no volver a hacer ningún tratamiento hormonal, “aceptaba” no ser madre. El año pintaba “fabuloso” haríamos viajes al extranjero que habíamos postergado por el tratamiento, “tampoco es que todas estemos hechas para ser madres”, me decía, podría hacer dinero, viajar y ser madre de otra forma ese día decidimos adoptar. Días después me enteré que dos primas más, estaban embarazadas… 

No me di por vencida con el SOP y comencé a buscar en la medicina alternativa.  Un día encontré a la Asociación Española de SOP, fue impresionante tanta información de golpe, pasé muchas horas diarias, leyendo sobre el tema. Cuando leí acerca de la dieta del bajo IG algo hizo sentido: “¡claro! yo ya he bajado así, cuando hice la dieta para diabética de mi mamá” comencé a conocer  y a entender mi cuerpo y a reconocer mis ansiedad de la tarde y a dejar de comer azúcar. Si no podía tener hijos, por lo menos quería bajar de peso, regularme. Uno de esos días, encontré información acerca de una nueva web de alimentación paleo para SOP, comencé a investigar del tema y di con los libros famosos, los devoré y me apunté a la web y al reto que abría en enero Pensé: Pues nada pierdo, intento regular mis hormonas de forma natural y si de paso pierdo peso…. ya es ganancia. El tema de tener hijos ya ni siquiera figuraba.

Bienvenida a PaleoSop

El 11 de enero de 2016 me llegó un correo de bienvenida a PALEOSOP y un enlace a un grupo. Mi primero comida -intento de paleo- fue una coctel de camarones, luego después de ponerle la salsa catsup y darle la primera mordida a la galleta salada, me di cuenta que tal vez eso no era paleo y comencé a leer las etiquetas y a encontrar cosas rarísimas en mis comidas, nunca dejé de hacerlo… Comencé a hacer la “dieta” a descubrir lo que se podía comer, a leer en el grupo los avances de los demás y ver sus platos, a amar el aguacate y descubrir el azúcar escondida en todo, literalmente en TODO. Los primeros tres días fueron un infierno, a las 6 de la tarde podía matar a alguien por un pan, me dolía la cabeza y no podía caminar, me sentía mareada, decidí ir a dormir… al cuarto día me sentí llena de energía, y comenzó a bajar el dolor de cabeza; a la semana me sentía llena de energía y sin ningún problema para seguir la dieta. Me entusiasmaba mucho desayunar, era la parte favorita del día y me estaba comenzando a costar trabajo cenar, era demasiada comida, estaba satisfecha y además bajaba de peso. Terminé el primer reto y me pesé, bajé maravillosamente 6 kilos en un mes, mucho para mi estándar de no poder bajar nada durante muchos años. Animada con esto y sabiendo que el peso es importante para los temas de esterilidad  le dije a mi marido:

Quiero intentarlo una sola vez más. 

Comencé a tomarme las pastillas para que ma bajara, sabiendo que pasaría un mes aproximadamente para que hicieran efecto. Al quinto día me bajó. No podía entenderlo, pero seguí  el tratamiento con las de ovulación… sabiendo lo terrible que sería. Comencé a tomarlas y fue una sensación completamente distinta: me sentía feliz, llena de energía, radiante y super activa… programé mi cita de seguimiento folicular y le dije a mi esposo: ni vayas! ya sabemos que nos van a decir que no crecieron lo suficiente, no pierdas el tiempo, de verdad. Hasta ese día el me había acompañado a cada una de las citas, lloraba con el al salir siempre… me abrazaba

Fui a mi cita de seguimiento folicular y le compartí a mi doctora acerca de mi dieta. Me dijo que era excelente, que el peso tenía una incidencia brutal en el SOP y que solo con bajar un 10% de mi IMC podría quitarme las pastillas que odiaba.   Me revisaron y de repente en pantalla había 4 folículos grandes… después de 2 años de pastillas, tratamiento, llanto y desesperación ahí estaba lo que necesitaba. La doctora me dio la receta y me dijo que parecía que este mes si se iba a poder, yo creo que de la impresión de escucharla le contesté lo mismo que siempre -entonces me vuelvo a tomar la medicina y espero que me baje verdad?  Y ella me dijo: no, me refiero a este mes, o sea con estos 4 folículos vamos a continuar el tratamiento.   En ese momento me di cuenta que ese mes podía quedar embarazada. Llegué con mi marido y le pedí que se sentara y me escuchara muy atento, le expliqué que por fin había folículos de buen tamaño, para estimularlos y seguir con las inyecciones para que maduraran, (la parte que más gente conoce de los tratamiento de fertilidad ) y al final le dije: este mes me puedo embarazar.  Nunca voy a olvidar su cara… ¿pero? ¿cómo? ¿será? ¿es por el peso?  Sí, le contesté, parece ser que es por PALEO.

Los siguientes días fueron difíciles, inyecciones todos los días, idas al consultorio un día si y un día, ecos para medir los folículos e ir viendo como cada avance importaba… así un día viendo el eco, dijo la doctora que ya no me daría más medicina, un folículo estaba por “abrir” y el segundo a pocos milímetros, si estimulábamos más, podían fecundarse varios y pues… “no queremos salir en la televisión por quintillizos verdad?” Ella dijo que había una gran posibilidad de un embarazo múltiple, era un 20% de posibilidad de trillizos, un 50% de posibilidad de gemelos y nos preguntó si estábamos seguros, porque si no, era solo dejar pasar el ciclo; yo contesté inmediatamente que si, mi esposo se quedó en silencio y luego preguntó cuáles eran los riesgos para mi. Recuerdo haber sentido un profundo amor por él en ese momento. 

Pasaron 22 días antes de conocer el resultado de los análisis, los días más eternos de mi vida. Cerca de día 20 comencé a sentirme muy extraña, como lejana, ausente y a tener mucho sueño, me comenzaron a doler mucho los pechos en especial la zona del pezón y sentía como piquetes, podía ser el embarazo o podía ser tanta medicina tomada, había que esperar. 

Yo estaba casi segura de que estaba embarazada, ya dormía toda la tarde… y me sentía muy extraña, pero después de tanto tiempo estar embarazada era algo muy irreal para mi, como hicimos una prueba cuantitativa, (la que mide la Gonadotropina Coriónica Humana, mejor conocido como GCH, la hormona presente en el embarazo) no la típica de positivo o negativo, el resultado fue difícil de leer y hablamos a la ginecóloga, le leímos los resultados por teléfono y… yo estaba con la mirada perdida, intentando entender que había pasado, si me sentía muy embarazada, pero no lo estaba, pero entonces, ¿qué tenía? cuando escuché:

¡Pues es positivo! 

¿POSITIVO? Recuerdo perfecto la sensación de que todo cambió en ese instante, sentí un golpe en el estómago y un nudo en la garganta y lloré, después de 2 años de asumir que nunca tendría una panza de embarazada, que nunca olería a un bebé mío, recién bañado, ahí estaba sentada junto al amor de mi vida, con un positivo y un embarazo de un bebé, ¿o dos? 

Nos pidieron una prueba más a los dos días para asegurarnos que la hormona siguiera creciendo, mi resultado era de un día o dos de embarazo, por eso la prueba nos fue difícil de entender, ya que señalaba la presencia de la hormona a partir de una semana, cuando yo no alcanzaba aún ese rango. A los dos días la hormona se triplicó, ahí supe que eran dos o tres bebés. 

A  las cinco semanas pudimos ver con claridad los tres sacos estacionales, si, TRES!!!!!!!! había dos que se veían claramente y uno un poco más alargado y no tan claro, la doctora mientras me revisaba me dijo que era probable que no se lograra el tercero, que se veía muy poco y que seguramente sangraría… pero pasaron los día y no tuve sangrado y SI, por más deseados que fueran esos bebes, yo estaba ATERRADA. Comencé a entender las implicaciones de un embarazo múltiple y los riesgos que habría, mi peso, la diabetes gestacional, mi edad, etc. era un cambio total de vida, para el que me había preparado tanto, pero que pensé que nunca llegaría. En el segundo eco se pudiera oír los corazones de los dos bebés, aunque nunca sangré, el tercer saquito ya no aparecía y ahí estaban mis bebés, aquellos que tanto había soñado, seríamos padres de mellizos, engendrados gracias a paleo. 

Tuve un embarazo fantástico, hice paleo todo él, casi sin naúseas, sin vómito, baje 4 kilos mas embarazada y solo al final volví a subir un poco, sólo aumenté dos kilos de peso en total, nunca tuve una complicación, no tuve diabetes gestacional, no me salió ni siquiera una sola estría. Sólo el último mes estuve en reposo por los pies hinchados, la que sería mi ultima semana embarazada la pasé en cama, comenzaba a tener ya contracciones, salió una parte del tapón mucoso y me dolían las piernas y caderas. Durante el embarazo convencí a mi mamá de hacer paleo para su diabetes, logró en pocos días controlar su azúcar y comenzar en ese camino, convencida después de verme super sana en el embarazo.

El 5 de noviembre comencé a tener contracciones por la noche, dormí “bien” y las 2 am de la mañana desperté para escribir una lista de cosas que me habían faltado hacer antes de que nacieran los bebés, era una necesidad que no podía explicarme, así que me hice caso y la escribí, terminé a las 5 am e intenté dormir,  pero al momento de  acostarme sentí como algo hizo pop! y me incorporé, desperté a mi esposo y le dije: creo que ya rompí fuente, pero, no estoy segura, me paré de la cama y camine a prender la luz, al momento de prender la luz, salió lo que yo sentí que fueron 20 litros de agua de dentro de mi, a partir de ahí tengo recuerdos como rágafas, yo entré en un estado de paz que nunca volví a tener, me cambié con toda calma, subimos la maleta, nos tomamos una foto y llegamos al hospital en muy pocos minutos, mi esposo se encargó porque empecé a tener contracciones y no recuerdo mucho… Entró y estuvo ahí acompañándome, dándome ánimos y me pasó los bebés, Andrea nació primero y luego llegó Matías, perfectos, sanos, el domingo 6 de noviembre a las 7 AM, a las 38 Semanas. 

Desde el día que quedé embarazada he gritado a los cuatro vientos los beneficios de Paleo. Básicamente lo resumo así: después de 2 años de tratamientos, en un mes de hacer paleo las medicinas que no me hacían efecto lo hicieron y pude embarazarme, bajé en total 16 kilos y tuve a mis niños que ya cumplen 10 meses el 6 de septiembre. Cada vez que tengo oportunidad les digo a las fundadoras de PALEO SOP lo agradecida que estoy, pero supongo que hasta que tengan bebés me entenderán, yo por lo pronto seguiré participando continuamente en el grupo y espero compartir mucho de mi recorrido por este camino, no me cansaré de recomendar PALEO.

Matías y Andrea
Daniela Ortiz

Moderadora

Comunicóloga, mexicana y Paleo mamá múltiple

  • Mary Lou

    Daniiiiii, me emocionan profundamente tus palabras y, sobre todo, me siento dichosa de haber sido testigo de todo ello. Ojalá que tus palabras lleguen a muchas mujeres, eres un ejemplo a seguir. ¡¡Se te quiere por aquí!!

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